Cuestión de tierras

Columna verde publicada en La Razón, publicada el 18 de noviembre de 2014

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Problema-tierras_0_2164583528.html

La problemática de los bosques en nuestro país es un problema de tierras. En Bolivia todavía prevalece una visión agrarista, donde los bosques son vistos con un bajo potencial productivo o, peor aún, con ningún potencial. La tan anunciada ampliación de la frontera agrícola parece tener una agenda contraria a la política de bosques, en tanto no se una al debate la necesidad de identificar claramente dónde se puede realizar qué tipo de actividad productiva.

Tenemos varios plus, pero, por su escala y el tiempo cuando fueron realizados, no permitirá una adecuada planificación. Sobre esto además está el tema del rendimiento de los cultivos, que están entre los más bajos de la región, y una extensa superficie de áreas degradadas o subutilizadas. Lo anterior tiene que ver con el dónde, y ese dónde en los últimos tres años se ha transformando en cerca de 607.000 hectáreas de bosque perdidas en el departamento de Santa Cruz, parte de esa pérdida en áreas cuya vocación productiva no es la producción agropecuaria.

Además del dónde está el cómo. Cada zona tiene un potencial de producción, y una área con vocación forestal tendrá una limitada capacidad de producción agropecuaria, si no se invierte en tecnología y prácticas de manejo de suelo apropiadas. Todo esto se refleja en el rendimiento. Lamentablemente, el rendimiento de los cultivos en nuestro país, aunque varía de zona en zona, en promedio es uno de los más bajos de la región. ¿Es la aplicación de paquetes tecnológicos la solución? Estos paquetes incluyen una serie de prácticas y variedades que no todos los productores, ni todos los consumidores, están dispuestos a usar.

Finalmente está el quiénes, los usuarios de la tierra, sea ésta con cobertura forestal o agropecuaria. La relación entre el dónde y el cómo está íntimamente ligada a quiénes hacen uso de la tierra y los fines para lo cual la destinan. En este sentido, la ampliación de la frontera agropecuaria más allá de favorecer a unos cuantos será un asunto de inclusión social productiva, por tanto debería contar con mecanismos que permitan el acceso al ciclo productivo de todos los interesados en condiciones diferenciadas, incluyendo a aquellos que decidan mantener el potencial forestal de sus áreas, evitando en este sentido su deforestación.

La cuestión “agraria”, con todas sus aristas, que además de la tenencia —tema central— tiene que ver con el mantenimiento de potencial productivo de la tierra, la producción de alimentos, agua y otros, seguirá chocando con la cuestión forestal en tanto no veamos a esos paisajes como un todo.

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Biodiversidad somos todos

Columna verde publicada en La Razón, publicada el 20 de mayo de 2014

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Biodiversidad_0_2055394462.html

“Es la variabilidad de los organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos, así como los complejos ecológicos de los que forman parte. Comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas”. La anterior es la definición de “diversidad biológica” como está descrita en la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, la Ley 300 del Estado Plurinacional de Bolivia. Y si bien al leerla para algunos está claro lo que significa, la realidad es que este es un concepto poco comprendido por la mayoría de nosotros, aunque día a día gocemos de los beneficios de contar con un ambiente que mantienen una diversidad biológica importante.

Bolivia se encuentra entre los 15 países con mayor diversidad biológica del mundo. Esa biodiversidad soporta nuestros sistemas productivos, soporta nuestra forma de vida, y soporta también todo el mal uso que hacemos de los recursos.

Ambientes con una mayor diversidad tienen dos capacidades importantes, la capacidad de ser altamente productivos, y —por tanto— poder soportar más sistemas de vida de la gente; y la capacidad de soportar de mejor manera los cambios provocados por desastres naturales y el cambio climático. Reducir la biodiversidad significa reducir estas dos importantes capacidades y, por ende, reducir significativamente las oportunidades de desarrollo que podemos y podríamos tener.

Póngase a pensar, piense cuidadosamente, el día de hoy cuánto de los recursos que usted consumió o usó son producto de esos “organismos vivos de cualquier fuente”, le aseguro que muchos… incluso el papel del periódico que está sosteniendo mientras lee este artículo.

Esta diversidad biológica no es externa, no es ajena, pues estos “organismos vivos” nos incluye, somos fruto de la diversidad que nos rodea; y la diversidad que nos rodea es fruto de nuestras acciones; nuestras sociedades, nuestras culturas viven en simbiosis con esos ambientes diversos.

Somos un país rico en biodiversidad y, por tanto, en gente y culturas, en pueblos, en ecosistemas. Deberíamos tener motivos para celebrar esa riqueza; sin embargo, porque no reconocemos que somos parte, y más bien nos vemos como sus “dueños”, es que continuamente perdemos biodiversidad, sin entender que perder biodiversidad es perdernos a nosotros mismos, es perder un parte de nosotros, biodiversidad somos todos.

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¿Como chinos?

Columna verde publicada en La Razón, publicada el 6 de mayo de 2014

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/chinos_0_2046995302.html

Desde hace mucho tiempo nos decían que en algún momento la China superaría a EEUU como la primera economía mundial. Esto siempre se lo planteaba a mediano plazo; sin embargo, ese futuro ya nos ha alcanzado. Según datos del Banco Mundial, el PIB de China supone más del 80% del PIB de EEUU. El FMI estima que estos últimos cuatro años China habría acumulado un crecimiento del 24% frente al 7,6% de EEUU; por lo que, este año China superaría a EEUU como la primera economía del mundo.

Esta realidad hace que miremos a China como el nuevo modelo a seguir, más aún pensando que en ese país existe un régimen “comunista”, aunque en los hechos la economía china sea más cercana al capitalismo.

¿Por qué esto debe interesarnos desde el punto de vista ambiental? Según diversos estudios que se han realizado desde los 90, la relación entre el crecimiento económico y el ambiente tiende a ser benéfica a largo plazo. El fundamento de esta posición es el hallazgo empírico de una relación de U invertida entre el ingreso y las emisiones o concentraciones de diversos contaminantes (CO2, SO2, NOx, y otros), llamada curva de Kuznets ambiental. Sin embargo, esta relación tiene efectos a largo plazo mucho peores para el medioambiente, pues los países de economías desarrolladas, en este caso China, logran avanzar utilizando más el sector de servicios, incrementando la demanda de insumos que proceden de los países menos desarrollados, por tanto, el sector agrícola le cede su espacio al industrial y los grandes países transfieren los elementos contaminantes a los países menos desarrollados. Es decir, la relación comercial entre los demás países y China es un factor de transferencia de contaminación ambiental. ¿Es el tipo de economía, y “crecimiento” al que aspiramos?, años atrás queríamos vivir y crecer como los norteamericanos, ahora lo queremos hacer como los chinos, ¿a qué costo ambiental?

Según el IBCE, en 2013 la exportación hacia China se concentró en productos minerales, considerados “suministros industriales”, madera y cueros. Bolivia exportó 52 productos por un valor de $us 312 millones y un volumen de 173.000 toneladas. Sin embargo, recientes declaraciones y acercamientos muestran que esta relación podría crecer mucho más, considerando que China es ahora la primera economía del mundo. El país asiático es hoy el principal emisor de CO2, y junto a EEUU emiten cerca del 40% total en el mundo. Su economía continúa en crecimiento, y si la curva de Kuznets ambiental es cierta, llegará a un punto donde su nivel de contaminación se invertirá, pero esa inversión se hará a costa de transferir sus niveles de contaminación hacia quienes le proveen de materias primas para que su economía funcione y continúe creciendo.

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La Tierra duele

Columna verde publicada en La Razón en el Día Internacional de la Madre Tierra, 22 de abril de 2014

http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/Tierra-duele_0_2038596157.html

Hoy, 22 de abril, se celebra el Día Internacional de la Madre Tierra, dedicado a reconocer que la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar y que es necesario promover la armonía con la naturaleza para alcanzar un justo equilibrio entre todas las necesidades de las generaciones presentes y futuras.

¿Podemos conmemorar algo? Evaluaciones recientes sobre nuestra huella ecológica nos indican que la capacidad de la Tierra para generar todos los recursos que usamos y reciclar todos los residuos que producimos se acaba en el octavo mes del año, es decir, vivimos cuatro meses al año de “prestado”. Existe un desbalance en el mundo entre extensas regiones “deudoras” y “acreedoras”, ambientalmente hablando.¿Qué nos ha conducido aquí? Nuestra propia conducta como humanidad, muchos podrán decir “no es mi culpa”, pero hoy, solo hoy, tome conciencia sobre sus actos y si éstos de verdad contribuyen a que la región en la que vive sea acreedora y no deudora.

La crisis ambiental en la que nos encontramos ahora, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la productividad de la tierra, la escasez de agua y más, toda esa crisis ambiental es el triste reflejo de la crisis humana en la que vivimos. Duele nuestro planeta, duele pensar que mis hijos vivirán en un planeta con dos grados centígrados más cuando sean adultos, y que ese cambio modificará radicalmente la forma cómoda y feliz en la que viven ahora. Duele ver el ansia de consumo que tenemos, que va desde el pedir una bolsa plástica para una pastilla en el supermercado, para luego botarla en la calle, hasta el despilfarro de agua potable en nuestros hogares. Duele ver gobiernos que, sabiendo el problema en el que estamos, no pueden ponerse de acuerdo por múltiples intereses. Duele ver que creemos que la única forma en la que le daremos su importancia a los bosques es poniéndole un valor monetario porque solo de dinero entendemos. Duele saber que cada año se deforesta en nuestro país el equivalente a 243.000 canchas de fútbol y que hay una cantidad igual de tierras degradadas y mal usadas.

Duelen tantas cosas, que es difícil “celebrar” algo en un día así. Hay una cosa que celebrar, y es que esta nuestra casa es tan noble y buena madre, que soporta todos nuestros embates, y lo hace por una simple razón: ella puede vivir sin nosotros, nosotros no podemos vivir sin ella.