Heladas y granizo


Pregunta 5: ¿Sería posible proteger los cultivos de cereales, frutas y hortalizas contra los granizos y las heladas?

El garantizar nuestra seguridad alimentaria no solo pasa por ampliar la producción agrícola, por supuesto la ampliación parece ser necesaria, sin embargo, aspectos clave como la elección correcta del terreno de cultivo puede ser crucial a la hora de evitar los impactos de las heladas.

Como la pregunta del libro menciona (Preg5_Granizo&Heladas), contra el granizo es poco lo que se puede hacer, aunque la selección del tipo de cultivo en zonas con frecuentes granizadas es importante.  Contra las heladas, la estrategia más apropiada parece ser la selección del terreno, siguiendo las recomendaciones del capítulo –que están basadas en el conocimiento tradicional y la experiencia- se pueden evitar los daños por heladas.

Cada año, y el invierno se acerca, las noticias referentes a los daños provocados por las heladas (por ej. http://www.ops.org.bo/servicios/?DB=B&S11=20350&SE=SN; http://www.fmbolivia.com.bo/noticia17663-heladas-y-sequia-afectan-al-66-de-produccion-agricola-en-oruro.html) son comunes, más aún si –como está previsto- las temperaturas promedio en el invierno serán aún menores por los efectos del cambio climático.  El mapa adjunto muestra que la frecuencia de heladas (número de días con heladas/año) es muy alta en gran parte del Altiplano.

De acuerdo a un informe del Programa Nacional de Cambios Climáticos, “El ALTIPLANO debe prepararse para más heladas, tormentas, inundaciones y granizos, con sus respetivos y nefastos efectos sobre los cultivos. También crecerán las necesidades de agua para riego y la competencia para el acceso al líquido elemental, puesto que las precipitaciones irán concentrándose en menos días, ocasionando también problemas con la generación de energía. Se prevé un problema de desertización en áreas altiplánicas y de las cordilleras occidental y oriental”.

Tomando en cuenta lo anterior, a fin de transformar al país en un productor de alimentos, y a fin de garantizar nuestra seguridad alimentaria –lo que debería ser la prioridad- el fomento de la producción debe tomar en cuenta los efectos anuales (y en incremento por el cambio climático) de la frecuencia y ocurrencia de heladas.  Viendo el mapa resulta evidente que la estrategia debe ser amplia.

Otra vez, 30 años después, las sugerencias dadas por el Dr. Ellenberg siguen estando bajo contexto, y ahora –con la adaptación al cambio climático- lo es más aún.

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